Después de haber sido evacuada de su apartamento siguiendo la contaminación por monóxido de carbono, residentes del complejo Church Street South, como Yadira Rodríguez, continúan viviendo bajo condiciones riesgosas, que ha resultado en presión municipal y federal sobre los dueños del complejo conocido como la “jungla” de concreto. “Hay hongos en las ventanas de la sala y el cuarto de los nenes, fui dos veces a la oficina de administración y siempre dicen que traerán a alguien,” dijo Rodríguez, quien se mudó con sus cincos hijos al apartamento 5A del Malcolm Court, hace un año.
La contaminación por monóxido de carbono fue descubierta el 15 de enero del presente año, s en 18 unidades cuyas familias fueron evacuadas del área De Diego y Malcolm Court, dentro del complejo, propiedad de Northland Investment Corporation y dirigida por DeMarco Management.
Se quedó la familia Rodríguez, de origen puertorriqueño en La Quinta y el Econo Lodge. Inspectores de la ciudad atribuyeron la contaminación a la falta del tubo de escape en un calentador que causó la fuga de gases mortales.
Algunos residentes, como Rodríguez, regresaron días después, pero otras, como Charleen Ortiz, del 12C de De Diego Court, al llegar, encontraron apartamentos congelados causando adicionales estancias en hoteles. Ya todos los residentes evacuados han regresado a sus apartamentos.
Durante una visita al apartamento de Rodríguez la semana pasada, Ortiz citó problemas, que incluían, gotera de techo, hongos entre las ventanas, un termostato quebrado, y agujeros en la pared.
“Tienen mucha gente trabajando y nadie trabaja, muchas veces vienen y no traen herramientas,” dijo Ortiz.
El incidente del mes pasado, sacó a la luz violaciones de sanidad descubiertas por la ciudad, meses atrás.
En julio y octubre del 2010, inspectores de la Iniciativa de Ciudad Habitable (LCI), un departamento de la ciudad, encontraron hongos, ventanas quebradas, falta de detectores de humo, goteras en el techo, falta de pantallas en ventanas, chinches de cama, cables expuestos, luces de pasillo quebrados, agujeros en las paredes, inodoros y sumideros rotos, y una puerta de sótano abierta.
A pesar de las violaciones citadas por la Ciudad, el Programa Federal de Vivienda de Desarrollo Urbano (HUD) confirmó que el complejo estaba sano tras sus propias inspecciones en septiembre, concediendo $3,693, 408 para subvencionar los apartamentos.
HUD, sin embargo, se apegó a las regulaciones federales, según la vocera de la región de Nueva Inglaterra, Rhonda Siciliano.
“Cuando HUD se enteró de las violaciones identificadas por instituciones independientes del proceso de inspección federal, dio seguimiento con los dueños para asegurase del cumplimiento de las regulaciones,” declaró Siciliano.
Según una carta de HUD dirigida al presidente de Northland, Larry Gittesdiener el 20 de enero, los fondos de Sección 8 “no pueden ser distribuidos a unidades que no pueden ser ocupadas por no ser decentes, seguras e higiénicas.”
HUD requiere avisos semanales del progreso de los arreglos identificados por LCI, reparando ventiladores defectuosos, e inundaciones por goteras de techos en varios apartamentos, según la carta.
Peter Standish, vice-presidente de Northland dijo que “su compañía está trabajando con oficiales de la ciudad en inspeccionar, identificar y corregir los problemas encontrados por la ciudad o HUD.”
La ciudad continúa inspeccionando apartamentos y cuando un nuevo ventilador se instala.
Siciliano no confirmó recomendaciones para posible reurbanización de la propiedad.
“Aunque subvencionado con dinero público, (Church Street South) es propiedad privada,” declaró Siciliano. “HUD está comprometido a trabajar con los dueños y comunidades locales para asistir en el desarrollo local, reurbanización, y planes de mejoras.”
HUD enviará un arquitecto a visitar la propiedad esta semana para revisar y ofrecer consejería sobre cómo para cumplir con los requisitos de la Ciudad, según Siciliano.
De acuerdo a Patrick Johnson, Director de la Iniciativa de Ciudades Habitable (LCI), por violaciones de inspecciones encontradas en julio y octubre del 2010, Northland debe multas por un total de $63,000. Hay adicionales multas por traslado de residentes, reinspección y sanciones por fallas resultado de asuntos de códigos de sanidad.
“Northland será multado todos los días hasta que haya una solución permanente en todos los 216 apartamentos impactados.”
En un tiempo no determinado, la Ciudad procedería con un juicio hipotecario, bajo el Programa de Licencia Residencial, pero no es la intención de la ciudad, según Johnson.
“Es una cuestión de último recurso,” dijo Johnson. “No quiero que las multas sean un impedimento para hacer el complejo seguro.”
Johnson confirmó que en el futuro Northland, que compró el complejo en julio del 2008, quisiera reurbanizar la propiedad, pero hasta hora, los requisitos especiales de zonificación tendrán que ser enmendados para tales fines.
En la actualidad, no hay negociaciones entre la Ciudad y Northland sobre la reurbanización de la propiedad, dijo Johnson.
“Nuestra preocupación hoy es que las 216 familias que residen allí estén seguras y en viviendas de calidad,” subrayó Johnson, anotando que la Ciudad inspeccionó las 301 unidades, encontrando 216 unidades con ventiladores defectuosos después de la contaminación por monóxido de carbono.
Standish, sin embargo, dijo que Northland y la ciudad están preparando planes para la reurbanización de Church Street South.
Desde el 21 de enero la Ciudad ha trabajado con Northland y Demarco para llevar a cabo un arreglo temporario con inspectores de la alcaldía presentes, dijo Johnson.
Después del incidente de contaminación por monóxido de carbono, (LCI) regresó a inspeccionar las 301 unidades, encontrando a 216, con ventiladores defectuosos.
El Departamento de Bomberos hizo sus propias inspecciones para asegurar que los niveles de monóxido de carbono no estaban elevados.
Como una solución “temporera” -afirmó Johnson-, una serie de soportes fueron instalados en las puertas de los calentadores, permitiendo más aire libre, y reduciendo el potencial de contaminación.
A partir de esta semana, los contratistas han completado 50 instalaciones permanentes y esperan completar todas las instalaciones de ventiladores antes del fin de este mes.
Residentes del complejo como Rodríguez y Ortiz, sienten desesperación por las condiciones de sus viviendas.
“Aquí no hacen nada bien, y me quedo porque no tengo donde mas ir,” dijo Ortiz. “Siempre tienen una excusa.”
Por Stephanie Paulino
Fotos y Textos



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