jueves, 17 may 2012

Última actualización:01:33:53 AM GMT

jSharing - JA Teline III

Celebrando el Día de la Recordación

E-mail Imprimir PDF

Los Estados Unidos de América, esta magna nación de libertad, mosaico inquieto de culturas, sociedad de comprensibles y perfectibles contradicciones, celebra el último lunes del mes de mayo el día de Recordación y Reverencia, para honrar a quienes con sus vidas defendieron y conservaron la libertad y los valores de esta singular nación.

Las vidas de otros moldearon así el escenario donde los más de trescientos millones de seres humanos, que hoy moramos en la extensa superficie estadounidense, actuamos como seres que soñamos con una vida mejor, abrigados con la esperanza de hacer realidad nuestros ideales, en un ambiente de paz y de justicia.

Aunque resulta difícil, y tal vez imposible, precisar el momento y el lugar donde se originó esta celebración, lo cierto es que hoy los ciudadanos que vivimos la experiencia de disfrutar de las bondades de esta gran nación, reconocemos nuestro deber de rendir el reconocimiento que corresponde a quienes supieron hacer el sacrificio extremo para defender el ideal  supremos de la libertad y la vigencia de los principios y valores que mueven a tantos en el mundo entero a buscar una ruta, muchas veces fatal, para llegar a Los Estados Unidos de América.

Es necesario recordar que en Los Estados Unidos hay ciudadanos que se oponen a la guerras; pues sus concepciones pacifistas desechan cualquier enfrentamiento violento entre las naciones, sin embargo, ellos también honran a los caídos en combate. Reconocen que sus muertes, en cumplimiento de sus deberes, son prueba de lealtad a su patria y de entrega absoluta al ideal nacional, lo cual les hace merecedores del respeto, la admiración y reconocimiento de sus conciudadanos.

Los caídos en las guerras actuaron, en la mayoría de las veces, movidos por las convicciones más firmes, por los anhelos más profundos, por ideales nacionales que trascienden sus vidas, y terminaron sacrificándose en favor de quienes luego disfrutaremos del simpar beneficio de la libertad, en un escenario con algo más de paz y con mejores oportunidades.  A esos caídos se los honra, se los saluda el Día de Recordación y reverencia.

Por estos días, no solamente en los Estados Unidos, pero alrededor del mundo, se respira una brisa de mayor confianza, gracias a una acción en la que algunos recios soldados de élite arriesgaron sus vidas para librar al mundo de una mente y un corazón oscuro y peligrosos. En esta acción la muerte rondaba las vidas de los soldados estadounidenses, entre los cuales tal vez hubo uno o más hispanos. A ellos, entre otros tantos, honraremos y saludaremos en el Memorial Day del 2011.

Para los inmigrantes de más reciente data, esta conmemoración, o celebración, debe significar un momento de reflexión sobre lo que otros seres humanos, a quienes quizá nunca conocimos, han sacrificado para que este país, al que llegamos con desbordante esperanza, sea el escenario de la realización de algunos de nuestros más preciados sueños. La lucha y el sacrificio de otros han sido la fuente de la libertad y la esperanza para nosotros. Nuestra lucha, nuestros sacrificios, deben ser, como efectivamente lo son, el futuro y la esperanza de nuestras familias, del pueblo o ciudad donde hoy habitamos, y de esta nueva patria que abriga nuestros sueños.

No debemos olvidar, empero, que no solamente en los campos de batalla florece el amor a la patria y se acrecienta su grandeza; también se hace patria y se contribuye a su grandeza en el surco y la semilla, en la ajuga y en la arcilla; en la minga y el deporte; en la paz y en el abrazo.